
En la primera tira Noddy lleva de paseo a un Goblin malvado que le insulta. Noddy, resuelto, para el coche y, tras remangarse, le corrije. El Goblin, tras pronunciar las palabras mágicas "Tiny moona-Porri-loo" lanza la maldición del penique y convierte el coche de Noddy en una moneda de este valor. A mí el ejemplo de Noddy me enseñó a no perdonar una ofensa, aunque convirtió mi infancia en una especie de campo de batalla que me llevaba a enfrentarme con compañeros de talla y peso muy superior, con lo que era frecuente que yo llevara la peor parte. No obstante conseguía ganarme el respeto, que era de lo que se trataba. Con el paso del tiempo, tampoco me importó enfrentarme con los poderosos, lo que sin duda ha influído muy negativamente en mi, digamos, "carrera profesional", pero lo prefiero así. Claro que también Noddy me enseñó a buscar aliados, como él hace, recurriendo al consejo de ese golliwog...
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