
A mí me gustaban más los pasos intermedios de la transformación que el final de la misma. Es decir: prefería la moneda con ruedas que el coche de Noddy, al fin y al cabo un coche normal. Sin embargo Noddy -y Big Ears- no parecen opinar lo mismo. Debe ser difícil conducir una moneda... Moneda preciosa, por cierto, con Britania portando el tridente que la define como númen de una Talasocracia... Yo tenía peniques entre mis tesoros (parte de los cuáles enterré en un cofre de nácar, junto a las murallas de Ibiza, cuando partì de la isla. Nunca pude recuperarlo) y esta moneda me gustaba mucho más que las españolas, que llevaban la cabezota de un tipo desagradable que, además, gozaba de pésima reputación en el hogar paterno. Lo cierto es que el inevitable bobby, Mr. Plod, detecta lo irregular de la montura de Noddy y le detiene. Otra constante de mi vida, los encuentros con la Ley y el Orden...
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