
Pese a que los demás juguetes le avisan, Noddy no se entera. Bueno... se entera tarde, cuando se ha cargado toda la loza... Bueno se pone el agitanado Sr. Crock, menudos lagrimones. Buena le espera a Noddy. ¡Y eso que la culpa la tiene Crock, que dejó la carretilla imprudentemente trabada con el parachoques del coche de Noddy!
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