
Claro, que si uno se fija, la nariz de Mr. Crock es de los más sospechosa (sólo le falta el mapa de la Rioja, o por lo menos el de Aberdeen). Igual le mete a la botella de buena mañana, aparte de que llevar la loza en una carretilla no se le ocurre a nadie... Pero eso que se lo digan a esa multitud que se acerca con aire recriminatorio a nuestro héroe...
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